Adiós a las bombillas y focos halógenos. Tecnología Led viene para quedarse


Hace unos años nos despedimos de las bombillas de toda la vida (las lámparas incandescentes), y ahora llega el turno de los focos halógenos. La Unión Europea ha puesto en marcha un plan para que estos productos, menos eficientes, dejen de comercializarse a partir de septiembre de 2016. No obstante, aún podrán encontrarse (y comprar) los que queden en stock en las tiendas.

foco-halogeno-frente-foco-led

Lo que se pretende con esta medida es que los consumidores cambien a focos con tecnología LED, capaces de sustituir a los halógenos en términos de calidad, eficiencia energética y durabilidad.

Las bombillas halógenas (las que no son focos) podrán seguir vendiéndose hasta 2018, pero también desaparecen del mercado de fabricación

¿Qué bombilla prefieres?

El consumidor tiene distintas opciones en el caso de las bombillas “normales”. Estas son las tecnologías disponibles:

LED

A su favor tienen que son las más duraderas y las que menos electricidad consumen. Apenas tardan en dar toda su intensidad lumínica, y aunque su precio es más caro, son las más eficientes a la larga.

En contrapartida, son las más nocivas para el medio ambiente por la cantidad de materiales que se usan en su fabricación y porque no reproducen del todo bien el color.

temperatura color

¿Qué tipo de LED usamos para la iluminación de toda la casa?

El IDAE recomienda utilizar diferentes tipos de luz dependiendo del tipo de estancia. En la cocina, es mejor utilizar tubos fluorescentes de 28 watios para la iluminación general, o bien lámparas de bajo consumo con potencias entre 15 y 20 watios.

En el cuarto de baño, suele ser suficiente una luz general y otra en el espejo. Para la luz general están indicadas las lámparas de tonalidad cálida y bajo consumo. En el espejo se pueden colocar lámparas de baja potencia o tubos fluorescentes en la zona superior o lateral del mismo.

En cuanto al salón, se necesitan puntos de luz directos e indirectos. Detrás de la televisión, una luz tenue que apunte hacia el techo reduce la fatiga ocular. En el comedor es suficiente con colocar una lámpara de techo a unos 60 centímetros de la mesa (en ambos lugares se pueden colocar lámparas de tecnología LED de 7W o las de bajo consumo compactas de potencias entre 11W y 20W).

Sin embargo, las zonas de lectura o trabajo requieren luminarias concentradas, orientables y regulables en altura (fluorescentes de bajo consumo de potencias entre 15W y 20W).

En los dormitorios se necesita una buena iluminación general con una luz suave, cálida y uniforme. Para conseguirlo lo mejor es utilizar lámparas halógenas, lámparas de bajo consumo cálidas o LED de baja potencia.

Por último , en los despachos, este instituto recomienda “en la iluminación general, lámparas fluorescentes compactas de 11W a 20W y, para el área cercana al ordenador, otro fluorescente debajo de una estantería o una lámpara de baja potencia”.

Recuerda, las lámparas de led consumen aproximadamente un 80% menos energía eléctrica que un foco común. Aunque su precio de comercialicación sea superior a una bombilla normal, el ahorro energético y medioambintal es mucho superior.

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